Estamos ante un escenario de transformaciones profundas de lo político que ha trastocado las formas y sentidos de la acción, corrió los límites de lo posible y amenaza los más básicos acuerdos democráticos. La experiencia de la crisis -económica, laboral, ambiental, moral- configura un presente que agobia y clausura el futuro, en el marco de una apelación constante a la tramitación individual de nuestras vidas.
Frente al desdibujamiento de horizontes emancipatorios en nuestra región, y a las iniciativas concretas que buscan privatizar la educación pública y eliminar los sindicatos, necesitamos construir caminos alternativos, comprender el nuevo y cambiante escenario y definir estrategias capaces de orientar nuestras acciones.
La Naranja, en sus 25 años de historia, ha asumido diversos desafíos con una certeza: las respuestas se construyen desde las y los docentes como pares, desde los colectivos de trabajo, desde lo que somos y hacemos, en toda la pluralidad y diversidad que nos constituye.
El camino recorrido -y el crecimiento sostenido de ADIUC durante estos años de conducción de la Naranja- da cuenta de la potencia de nuestra organización, que se afianza también en la articulación sindical y social a nivel local y con sentido federal. Un gremio que, desde esa pluralidad y preservando la autonomía respecto de los alineamientos políticos universitarios, expresa y trabaja por la defensa irrestricta del derecho a la educación superior, el carácter estratégico de la universidad y el sistema científico para el desarrollo nacional y la soberanía.
Un gremio fuerte, que discute y construye propuestas desde abajo sobre el trabajo docente, la Universidad de la que somos parte y la sociedad que soñamos, es una herramienta poderosa para enfrentar los desafíos actuales. Desde la Naranja queremos recuperar las mejores experiencias y sumar, junto a nuevos compañeros/as que se integran al espacio, otras miradas que revitalicen nuestro proyecto gremial y multipliquen la voz de ADIUC como actor fundamental en la vida universitaria.
En un contexto inédito de caída del salario, precarización del trabajo académico y ataque contra la Universidad pública y el sistema científico, desde ADIUC protagonizamos una pelea en reclamo por salarios y presupuesto con amplio apoyo social durante todo el año 2024 que incluyó dos movilizaciones históricas en nuestra ciudad. Al mismo tiempo, sostuvimos un trabajo permanente de atención, acompañamiento y respuesta a una multiplicidad de conflictos gremiales en toda la UNC, con importantes resultados: encuadramiento de los cargos de ayudantes B, mayor presencia con veedores gremiales en concursos y evaluaciones docentes, sostenimiento de la paritaria local y de la comisión de preuniversitarios para abordar temas específicos de las escuelas. Impulsamos la Licencia por Violencia de género junto al gremio nodocente; se habilitaron nuevas salas de lactancia y se avanzó en el relevamiento y sistematización de tareas de cuidado para demandar a la UNC la correspondiente cobertura de gastos.
Asumiendo las decisivas transformaciones que atraviesan la Universidad y el trabajo docente, necesitamos avanzar en la protección de las condiciones de trabajo así como en la actualización de procedimientos que definen nuestra carrera (ingreso, ascensos, mecanismos de evaluación, etc). Para eso es clave la activación y trabajo sistemático en la paritaria local, que debe velar por la implementación de regulaciones comunes orientadas a la equidad y la cobertura de la docencia en su totalidad bajo la perspectiva de los derechos laborales. Al mismo tiempo, la heterogeneidad de formas de trabajo en las distintas dependencias requiere un abordaje también particular, en donde las delegaciones gremiales deben ser protagonistas tanto en el relevamiento de problemas y articulación de demandas, como en la construcción de soluciones junto con las autoridades institucionales.
En un escenario de amenazas contra las organizaciones sindicales y de individualismo creciente, se vuelve imperativo fortalecer los espacios de participación y debate democrático, ampliar las bases de la representación y garantizar espacios y herramientas para sostener, multiplicar y recrear los vínculos dentro del colectivo docente.
Para cumplir con estas tareas, es indispensable ampliar las capacidades institucionales de ADIUC, seguir creciendo con más compañeros/as afiliados/as y fortalecer el protagonismo de las delegaciones en la resolución de problemas. En este tiempo, la clave será afianzar la construcción desde la realidad de cada colectivo de trabajo, fortalecer la representación y lograr mayor incidencia gremial en todos los espacios en los que desarrollamos nuestras tareas.
En esa línea, hemos renovado y ampliado el cuerpo de delegados/as gremiales y se multiplicaron acciones como las visitas a las Facultades y Consejos, el acompañamiento con talleres de salud laboral, el programa Trabajar en Condiciones, el trabajo con docentes de los ingresos, y los numeroso espacios de encuentro para organizar acciones en defensa de la Universidad y el salario.
Es fundamental avanzar en el fortalecimiento y protagonismo de las delegaciones gremiales en las dinámicas de los territorios de la UNC, así como en la creación y consolidación de otras herramientas y propuestas que permitan ampliar la participación y el encuentro docente.
En un escenario de incertidumbre y de profundos cambios, las Universidades ocupan un lugar clave como espacios de pensamiento y elaboración de caminos posibles en relación con los distintos aspectos de la crisis que atravesamos (económica, de representación, ambiental, etc). Como gremio docente universitario, tenemos una potente herramienta para incentivar procesos de reflexión política orientados a comprender la complejidad del presente e intervenir en el debate público.
Sabemos que el futuro próximo -en el marco del ataque a las Universidades públicas, a la docencia, a la comunidad científica-, va a exigir nuestra capacidad de sostener espacios de articulación amplia en defensa de la Universidad pública con toda la comunidad universitaria. La vinculación con los/as estudiantes es una apuesta central, tanto en el espacio del aula como con las representaciones orgánicas e institucionales que integran el gobierno universitario y, por lo tanto, participan en decisiones sobre nuestras condiciones de trabajo. La escucha y el diálogo con las juventudes universitarias, la recreación del vínculo pedagógico, son claves para la construcción del sentido de nuestra actividad y para el desarrollo de nuestra organización gremial
Al mismo tiempo, se vuelve urgente transparentar y debatir acerca del uso y la distribución de los recursos hacia el interior de nuestra Universidad; ADIUC debe ser un actor clave en la ampliación de la participación y la demanda de equidad en el tratamiento del presupuesto.